Archive for the ‘viajes’ Category
Yo me llamo María – María Figueroa
Saturday, February 27th, 2010Vacaciones en Canarias
Thursday, April 9th, 2009Fin de semana en un balneario
Sunday, February 22nd, 2009Gracias a un bongo de Juan, este fin de semana, María, Jaime, Juan y yo nos hemos ido al hotel – balneario de Solares (Cantabria).
El hotel, un lujo. La habitación bastante espaciosa. Una cama enorme para los mayores, una supletoria para Jaime y cuna para María. ¡¡Además había sitio para poder moverse!! El desayuno rico, rico, rico…
Jaime tradicional a su vaso de leche con colacao y María ha picoteado de todo, chorizo, jamón serrano, queso, salchichón, lomo…Ah! y que no se me olvide su zumo de naranja. Juan y yo… hasta las trancas…
El balneario una gozada. Yo creo que quién mejor se lo ha pasado ha sido Jaime en el balneario infantil, donde no dejaban pasar a los mayores. La pena es que Juan y yo hemos tenido que hacer el circuito hidrópolis por separado, ya que María es demasiado peque para estos placeres, y alguien la tenía que cuidar. Pero aún así, un ratito para relajarse y descansar.
El camino de Santiago
Sunday, February 15th, 2009Uno de los viajes más duros y a la vez de dónde más he aprendido es en el Camino de Santiago. Lo he hecho varias veces. La primera fue en coche con mis tios, mis primos y mi madre. Hace ya 16 años. Tardamos una semana desde Canfranc a Santiago. Fue una experiencia muy bonita. Pasábamos por los pueblos y ciudades y nos deteníamos a ver las iglesias, los palacios, las ruinas. Nos alojábamos en campings. El primero fue en Jaca, luego en Navarrete, después en Castrojeriz, más tarde en Astorga, en Villafranca del Bierzo y por último en Santiago.
El siguiente viaje lo hice un par de años después desde mi parroquia con un grupo de catequistas y chavales de confirmación. Esta vez andando y recuerdo que fue la experiencia de mayor dolor físico que he tenido en mi vida, (bueno quitando los partos de Jaime y María hasta que me pusieron la epidural
). En esa ocasión me tuve que volver tras Molinaseca por una intoxicación, por lo tanto no lo pude terminar.
La última vez fui con mis tios desde León. Esta vez sí terminé, aunque algunas etapas tuve que ir en coche por una tendinitis. Una experiencia muy recomendable para reflexionar, disfrutar del viaje, de la natura y conocerse mejor. Espero que cuando Jaime y María sean un poco más mayores vayamos todos, pues a Juan también le apetece.
Nueva Zelanda, Isla norte (huellas en la arena)
Monday, February 9th, 2009Hoy no ha sido un día muy bueno y me viene a la cabeza la siguiente parábola:
“El pescador solitario era un auténtico hombre de Dios. Había escogido su camino por vocación. Su vida de soledad y de silencio era deseada.
Buscaba con sinceridad a Dios. El mar, la arena, la barca, el cielo, la pesca…. todo le hablaba de Dios y le servía para comunicarse con El. Un día tuvo la audacia de pedir al Señor un signo claro y evidente de su presencia y de su compañía constante: “Señor, hazme ver que tu siempre estas conmigo“. Y mientras hacía esta oración tenía una gran paz en su alma.
Caminaba con paso sereno a la orilla del mar. Cuando llegó a las rocas que cerraban la playa, y reemprendía el camino que le conducía nuevamente a su casa, observó con asombro que junto a las huellas de sus pies descalzos había otras cercanas y visibles. “Mira, -le dijo el Señor-, ahí tienes la prueba de que camino a tu lado. Esas pisadas tan cercanas a las tuyas son las huellas de mis pies. Tu no me has visto, pero yo caminaba a tu lado.”
La alegría que tuvo fue inmensa. Desbordaba de gozo. El Señor le había dado la prueba esperada y deseada. La respuesta de Dios a su plegaria sobrepasaba lo que hubiera podido soñar. A partir de este “signo” sorprendente de Dios, la oración del pescador solitario adquirió aires nuevos. La gratitud no tenía límites en su alma. El gozo de la alabanza era el pan de cada día. Empezó a pedir y a interceder por todos los hombres con una confianza nueva.
Pero no siempre fue así. Días de tormenta y de frío nublaron el horizonte. El cansancio de los duros días de trabajo se hizo notar. Los días de labor infructuosa llenaron su corazón de desánimo. Eran los tiempos de la prueba. Caminaba taciturno por la playa. Al llegar a las rocas volvió sobre sus pasos y observó que, esta vez en la arena, sólo había la huella de los pies descalzos. Aquel día su oración fue de protesta:
“Señor, has caminado conmigo cuando estaba alegre y sereno, y me lo hiciste ver. Ahora que estoy con el alma por tierra, ahora que el desánimo y el cansancio hacen mella en mi vida… me has dejado solo. ¿Por qué Señor? ¿Dónde estás ahora?”
“La voz del Señor no se hizo esperar: “Mira amigo… cuando estabas bien, cuando la calma y la serenidad inundaban tu alma, yo caminaba a tu lado. Pudiste ver mis huellas en la arena… ahora que estas mal, cansado y abatido, ya no camino a tu lado porque he preferido llevarte en mis brazos. Las pisadas que ves en la arena no son las tuyas, son las mías, son profundas y claras…. marcadas por el peso de tu propio cansancio…“”
FOTOS DE LA ISLA NORTE DE NUEVA ZELANDA. NINETY MILES BEACH, BAHÍA DE LAS MIL ISLAS. Durante la Luna de Miel. Abril 2003.















